La Ribeira Sacra es una de las zonas vinícolas más espectaculares de España. Las vides están plantadas en los profundos valles y en los desfiladeros de los ríos Miño y Sil, lo que convierte la vendimia en un trabajo casi heroico. El cultivo de la vid en la zona remonta a los romanos. Hoy día, la inversión en equipos de acero inoxidable y el esfuerzo de algunos bodegueros está dando lugar a excelentes vinos blancos, así como a aromáticos tintos que ya dieron fama a esta zona hace muchos años. Sin embargo, incluso después de la consolidación de las cooperativas, la elaboración del vino continua realizándose de forma extraordinariamente artesanal, lo que viene a ser un fiel reflejo de los minifundios existentes, de sus bodegas familiares y de los tradicionales métodos ecológicos de cultivo que todavía siguen empleándose. Debido a que las producciones son bajas, los caldos son vendidos rápidamente y no son fáciles de encontrar en el mercado de exportación.